Aprendiendo a quererme en mis errores | Dra. Adriana E. Cornejo Stehr

Aprendiendo a quererme en mis errores

Perlita de un día de entrenamiento.


Cuando chicos, después de alguna travesura, alguna indicación que no seguimos, o por algo que olvidamos y aseguramos recordarlo, más de una vez fuimos reprendidos con retos, paliza y hasta penitencia.

Los retos, la mayoría de las veces iban acompañado del tono de voz elevado y quizás algunas frases o palabras parecidas…  Como pudiste hacerlo. Sos como tu… Que tenes en la cabeza.  Sos tonto. Que idiota. Sos igual que tu… Sos estúpido o que. No vas a aprender nunca. Nadie te va  a querer.  Torpe. Sabía que no podía confiar en vos. Y la lista puede seguir.

Y muchas veces terminaban con ciertas palabras, que con el tiempo ya eran también conocidas. Porque estaba preocupado por vos. Te corrijo por tu bien. Quiero que seas responsable el día de mañana. Bla, bla, bla.

Y este ritual llamado por muchos  educación, se fue repitiendo a lo largo de nuestra infancia. Lo repetían nuestros padres, a veces también  abuelos, maestros, y otros mayores. Hoy ya adultos, esas personas de la infancia, ya no pueden decirnos o hacernos nada.

Pero sabes… ¿Cuál es lo grave?  “Aprendimos un patrón”. Y ese patrón  es el que usamos con nosotros, en nuestro presente.
¡Mira qué bonito como nos tratamos!

La idea pareciera, si te portas bien…Te quiero. Te abrazo. Estoy con vos. Conta conmigo. Que genio que sos.

Ahora… Metiste la pata. La pifiaste feo. Cometiste un error. Te equivocaste o te volviste a equivocar. Etc etc etc, y es en ese momento justo, salta aquel patrón.

Sabes que es más habitual, de lo que vos crees.

Justamente en esos momentos y situaciones que la estamos pasando mal, necesitamos sentirnos queridos y sentir que estamos siendo contenidos, en vez de  criticarnos, desvalorizar nos, sabotear nos, aporrear nos y por supuesto usando el mejor de los látigos para ello. Esta bueno reconocer y ver, como me estoy tratando ahí. Y si somos honestos con nosotros, muchas veces ese trato no es el mejor, ni el más asertivo para el caso. Ese trato no le damos a nadie, parecería que es exclusivo y único para nos.

Hoy pudiendo ver ese patrón crítico, que lo aprendimos allá de niños y lo recreamos tan genialmente espontáneamente y que nos sale naturalmente en “cada momento de esos”. Ahora podemos estar empezando  a reaccionar de una manera más amorosa y funcional con nosotros.

Así que gente linda, este mantra me encanto por eso se los comparto. Cada uno pone su nombre, yo pongo el mío y ustedes el de ustedes.

Ganamos perdemos a Adriana siempre la queremos.

Ganamos perdemos a …………siempre la / lo queremos.

Lo podemos estar repitiendo cuantas veces, sea necesario. Y tenerlo a mano para usarlo.  Si necesitamos más, porque la situación lo a merita, podemos estar  imaginando, atrás nuestros, una cancha o un estadio llenos de hinchas.

¿Vos, te lo estas pudiendo imaginar?¿Qué escenario estas eligiendo? ¿Una cancha, un estadio? ¿U otro tipo de lugar con hinchad? Todo vale. Yo me imagino la cancha de Boca, con 49 mil personas “solo para mí”.

Ahí tus ojos pueden estar viendo, ese lugar que elegiste, lleno con tus hinchas, y tus oídos pueden estar  escuchando, como gritan tu nombre, te vitorean, más el  cántico famoso  ole ole ole. Mientras podes estar sintiendo en la piel, cada una de todas estas sensaciones que te produce, ver, escuchar y sentir eso que estas sintiendo.

Sabiendo que ese sentir,  lo estas transmitiendo,  a tus tripas, y ellas a su vez a cada una de tus células. Si escuchaste bien, a  cada una de tus células. ¡Y no me digas, que no se siente lindo!

Comencemos a querernos más. Y sobre todo en momentos y situaciones difíciles y no tan lindas. Saber  que siempre podemos contar con Nosotros.

A recordarlo.

“Hacerlo y llevarlo a la práctica  “hace a la diferencia”

Gracias! “Fernando Cuperman”   fue quien nos compartió el  mantra.

Soy Médica Cirujana. Hoy en este nuevo rumbo, te acompaño en procesos de enfermedad a gestionar tus emociones, a abrir nuevas posibilidades, para transitar con coherencia, herramientas y todo tu poder interior.

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